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SARAH Y SUS TETAS XXX
Desde que empecé a desarrollarme yo era para todos la niña mona, con un buen culo pero sin tetas. Yo pensaba que eso cambiaría con el paso del tiempo ya que mi madre, mi abuela y mis tías tienen unas tetas generosas.
Fue pasando el tiempo y eso no cambio; mis tetitas siguen siendo las mismas que cuando tenía doce años.
La verdad es que nunca he tenido complejo, salvo cuando iba o voy a comprarme ropa y hay camisetas monísimas que exigen tener más pecho; pero en fin, me compro otra igualmente mona y voy tan contenta o adquiero un fabuloso wonderbra que consigue que tengas un par de tallas más y listo.
Como he dicho antes, nunca he tenido complejo pero he de reconocer que cuando me fijo en una mujer lo primero que le miro son las tetas.
Aclaro que a mí me gustan los hombres, aunque si disfrutar viendo el cuerpo de una mujer es ser lesbiana o bisexual, debo serlo.
Desde hace un tiempo este tema me tiene preocupada; porque antes miraba las tetas de las mujeres como si le mirase el pelo, pero ahora las miro con otra intención.
Cuando veo una película porno me gusta ver un par de mujeres liándose, pero por supuesto me gusta que también haya un hombre, porque dos mujeres solas me aburren, pero cuando comparten el sexo con un hombre me excito a lo grande.
Toda esta obsesión surgió sin yo darme cuenta después de pasar un día con mi amiga en la playa. Sara tiene las tetas que a mí me gustaría tener: una talla cien, redonditas y con un pezón no demasiado moreno.
Precisamente hablábamos de eso cuando me quede mirando sus carnosos labios y me apeteció besarla, la idea me puso nerviosa y ella lo notó porque me pregunto qué me ocurría. Me dijo que se me había puesto cara de placer. Y yo ni corta ni perezosa se lo conté. Me dejo fascinada cuando me confesó que ella llevaba un rato pensando lo mismo.
En ese momento no nos besamos, había mucha gente y teniendo en cuenta que las dos tenemos novio montaríamos un espectáculo; así que tuvimos que contenernos.
Pasado un rato nos fuimos a una cafetería cercana a tomarnos un refresco; las dos pedios bastante hielo para poder calmar el sofoco. Al terminar las dos teníamos que ir al servicio y como ya os imaginareis fuimos juntas. Ambas pensamos lo mismo: ¡Uff¡ al fi solas. Sin decir nada nos miramos a los ojos, después a la boca y… nos besamos, el primero solo fue un roce, el segundo con la boca un poco abierta y los siguientes fueron morreos en toda regla. Ya no podía contenerme más, mientras con una mano le cogía la cintura, con la otra le acariciaba, teta. Pero me sabia a poco, así que la puse contra la pared y le cogí las dos tetas con las manos bien abiertas, intentando que se llenaran, no solo conseguí eso sino que sobraba, mis manos eran muy pequeñas o sus tetas muy grandes. Ese día solo llegamos a eso, unos cuantos morreos y unos cuantos apretones en las tetas, pero días más tarde coincidimos de nuevo en los servicios de un pub, estábamos de copas con unas amigas, y claro el alcohol y el escote de Sara (que llevaba mirando toda la noche) me volvieron loca y en cuanto estuvimos a solas le metí la mano dentro del sujetador y le di un estrujón. A ella le gusto y empezamos a enrollarnos. Nos besamos, nos tocamos, nos penetramos los dedos mutuamente en nuestras vaginas pero mis manos y mi boca siempre terminaban en sus tetas.
No lo hemos vuelto a repetir, y no sé lo que piensa ella pero yo cada vez que la veo con un escote…
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