|
CUNILINGUS XXX
Aunque en apariencia yo era una niña muy modosita, en realidad solo era eso, apariencia. Desde muy pequeña empecé a explorar mi cuerpo, que se desarrolló a edad muy temprana. Cuando todavía a mis amigas y compañeras de colegio apenas se les apreciaba el pezón naciendo yo ya tenía un buen par. En realidad todas las curvas de mi cuerpo iban tomando forma rápidamente. Con doce y trece años ya les gustaba a los niños de dieciocho y veinte. Al saberme atractiva experimente sensaciones nuevas, y fue ahí cuando comencé a explorar mi cuerpo.
Me sentía sofocada, mi sexo se humedecía en momentos determinados y cada vez en más ocasiones.
Así que un día decidí que ese calor que sentía tenía que hacerlo desaparecer. Tumbada en mi cama, viendo una película en la que los protagonistas simplemente se besaban, (con mi edad aún no estaban a mi alcance las porno), sentí que todo mi cuerpo se erizaba, mis pezones se irguieron y como no mi sexo palpitaba a la velocidad de un corazón desbocado. Empecé haciéndome cosquillitas por los brazos, el pecho, apretando un poco los pezones, bajé por la barriga hasta llegar al coño, solo me dio tiempo de apretar el clítoris unos segundos cuando estallo una extrañísima y fuerte sensación que descargó toda la presión contenida en mi cuerpo durante tantos días.
Empecí a hacerlo casi a diario. Al principio siempre hacia lo mismo, pero poco a poco fui introduciendo pasos nuevos en mi ritual.
Los primeros meses solo utilizaba mis manos, mis hábiles dedos; un día tumbada sobre mi almohada, estudiando para un examen de mates, pensaba en mi profesor, que con unos treinta y tantos estaba buenísimo, y me excite, así que empecé a frotarme con la almohada hasta correrme.
Con diecisiete años tuve mi primer noviete y aunque solo estuvimos unos meses mantuve mis primeras relaciones con él y aunque era un poco inexperto, era mejor que hacerlo sola, y descubrí que me encanta que me lo chupen.
Ahora soy una mujer casada y fiel a mi marido. El sexo que compartimos es exorbitante. Y hoy día con lo que más disfruto es cuando me come el coño. Es todo una experto. Empieza calentándome acariando mi cuerpo y untandome crema sin dejar que yo haga nada, cosa que me excita sobremanera, me besa ardientemente desde la boca hasta llegar a mi sexo caliente, húmedo y deseodo de su magistral boca. Lo primero que hace es darle pequeños besitos, lo lame con toda la dulcura que le es posible; mientras se está comiendo el clítoris con pequeños chupetones me mete un dedo en mi agujerito caliente, después dos; y en algunas ocasiones las bolas vibradoras.
Cuando ya estoy en un estado tal que casi pierdo el control de mi propio cuerpo, hace una pequeña parada mientras él se toca su miembro sabiendo que eso me pone a mil.
Entones vuelve a deleitarme con otros cuantos chupetones, abriendo toda su boca con sus carnosos labios, queriendo comerselo todo y paseando su cálida y suave lengua alrededor de los labios de mi vagina y termino corriendome en su boca.
Otras veces en el momento en el que se para es para meterme su magnifica polla y haciendo que me corra de la forma más explosiva posible.
|