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¿DOCTOR SOY NINFÓMANA? XXX
Cierto que desde siempre he tenido un cierto desorden en lo que al sexo se refiere, que se traduce en una apetito abundante de deseo. Lo malo es que últimamente no puedo contenerlo y casi a diario me tiraría al primer tío con el que me cruzase por la calle.
Soy, como todas las mujeres, capaz de aguantar la necesidad de sexo casi siempre que aprieta. Incluso creo que en malas rachas han pasado meses en los que ni siquiera me he masturbado. Así que el sexo se convierte en algo importante pero que mantienes apartado en un cajón en alguna parte de la habitación de desahogo de tu casa.
El caso es que, como os digo, últimamente he notado que tengo sofocos al más puro estilo menopáusico. Me veo por las calles alzando la cabeza para ver si por la acera de enfrente pasa algún chico atractivo y mirando los coches que pasan por si algún conductor está de buen ver. No os quiero contar si efectivamente delante de mí en el supermercado veo un tío macizo. Los ojos se me pegan a su culo y hago lo indecible por no perderlo de vista. Además busco la manera de mirarlos de frente sin que me vean para ver la dimensión del paquete. ¿Me podéis creer? Lo cierto es que me avergüenzo de mi misma por esta fogosidad desmedida que me invade.
Pensé que la solución era acudir al psicólogo y que él me diera una solución definitiva. Le expliqué que pienso en el sexo casi cada minuto. Y que la actividad sexual, ya sea sola o con un chico, me satisface pero no quita de mi cabeza la idea permanente de sexo.
El diagnostico fue una ninfomanía que él consideró reversible. Espero que así sea.
Pero aunque me siento mejor, y voy controlando mis ataques de leona en celo, mi dosis diaria de sexo se sacia con un dedito en mi coño y mi mente imaginando que me tiro al psicólogo. No se lo he contado porque no sé cómo decirle que tengo fantasías sexuales con él. Al final tendré que reconocérselo o estas ganas de follar me acabaran volviendo loca.
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