|
DORMIR EN TANGA XXX
La primera vez que me puse en tanga estaba deseando llegar a casa para quitármelo. Lo primero que piensas es que es incómodo. Que andar o estar sentada con eso metido en el culo es muy molesto.
Después descubres lo que una prenda tan pequeña puede hacer en los hombres y empiezas a cogerle el gusto a llevarlo puesto. Te miran de reojo con disimulo y ves como se muerden los labios. Además están deseando que te des la vuelta para poder mirarte bien el culo para ver o imaginar el dibujo del tanga entre tus cachas.
Así que lo que empezaba siendo tan molesto acaba por convertirse en un arma sensual de incalculables dimensiones.
Cientos han sido las veces en que he dejado que el elástico de mi tanga sobresaliese de los pantalones para llamar la atención de un hombre al que tenía que convencer para que me dejase más barata una prenda de ropa, para que me dejase pasar primera a la entrada del cine o incluso para que se arrodillara a recoger algo que se me había caído.
Y tal es el cariño que acabas por cogerle a un tanga que sinceramente ya no me lo quito ni para dormir. Lo hago porque me gusta sentirme atractiva incluso en esos momentos. Me gusta imaginar que soy la bella durmiente y que llega un apuesto caballero y se mete en mi cama para hacerme el amor. Con el tanga, naturalmente, le pareceré más atractiva.
Debo confesar que además me facilita mucho las cosas para masturbarme por las noches en la cama. De hecho me masturbo cada día al acostarme. Después de una larga jornada de trabajo, cuando te duchas y cenas, lo mejor del mundo es meterte en la cama y, una vez relajada, acariciarte el coño para masturbarte y dormir plácidamente. Me habitué a hacerlo así desde hace mucho tiempo. Me he masturbado a todas horas y he llegado a la conclusión de que de noche al acostarme es cuando más me gusta. Aparto ligeramente la delgada tira del tanga y mis dedos acceden perfectamente a mi entrepierna. También es muy fácil usar mis vibradores a pesar de llevar el tanga puesto.
Así que como veis mis tangas y yo somos inseparables. Cierto que cuesta acostumbrarse. Pero una vez que ves la cantidad de ventajas que tiene ya no te separas de el para nada.
|