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EL PUTICLUB DE LA ESQUINA XXX
Cerca de mi casa, justo al final de la calle hay un puticlub que hace esquina. Es, junto con la panadería, el comercio que mas frecuento.
Siempre he sido de irme de putas. Cuando no he tenido novia porque era la escusa perfecta, pero incluso teniendo pareja he buscado la manera de escaparme en más de una ocasión para pasar un buen rato acompañado de una de las putas del puticlub de la esquina de la calle donde vivo.
Ahora también tengo pareja. Y tal vez no debiera ir, pero no hace muchos días pasé por la puerta a eso de las seis que es la hora a la que las putas empiezan a llegar y me pareció ver a dos hermanas gemelas entrando. Eran rubias y estaban de muy buen ver. Era miércoles. No es el mejor día para irse de putas, pero aquellas dos nenitas me llamaron tanto la atención que aquella noche me escape para tomar una copa y echar un vistazo.
Efectivamente, desde hacia unas semanas en el puticlub de la esquina había dos hermanas gemelas trabajando y estaban tan buenas que era una situación demasiado seductora para mis costumbres.
Así que aquella misma semana, el viernes para ser exactos, con ciento cincuenta euros en el bolsillo me dirigí al puticlub para consumar mi adulterio. Y tanto que lo consumé. Menudas son este par de hembras. En realidad me dijeron que solo eran amigas aunque el parecido físico era más que asombroso. Desde luego en lo que más se parecían era en su capacidad para hacerme disfrutar. El polvo que me echaron fue de los que deberían de grabarse en video para poder verlos una y otra vez.
El jefe del puticlub me comento que los clientes habituales del puticlub también las preferían a ellas y que había empezado a haber cierta envidia entre las chicas.
Y yo que voy a decir, uno paga y quiere que se lo follen bien. Y estas dos amiguitas del puticlub de la esquina de la calle donde vivo son de lo mejorcito que se puede encontrar.
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