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ESPIANDO COMO FOLLA MI VECINA XXX
Digamos que soy una gran observadora. Solo eso. No sé por qué tengo que andar siempre explicando que me gusta mirar mientras la gente hace las cosas.
He visto a mucha gente observando como una grúa enorme coge tierra de una montaña y la echa en un camión. A todos nos ha pasado que han venido a arreglar un grifo a casa y no le hemos quitado la mirada de encima al trabajador. Y no es que seamos mirones, solo somos curiosos. Tengo una amiga que suele ir a balnearios y explica sentir la misma sensación de relajación al ver un masaje y al recibirlo. Nuestro cerebro aprende mucho cuando miramos, y todos esos recuerdos forman parte de tu archivo personal.
Esta explicación es la que doy a las amigas cuando explico que me encanta ver como follan mis vecinos. Antes he visto muchas películas porno y reconozco haberme masturbado cientos de veces con esta o con aquella escena. Ver en una película como un tío le come el coño a una tía sin sentir ganas de que te lo coma a ti también es ser un poco insensible, ¿no crees?
El caso es que desde hace unos meses tengo unos vecinos que acostumbran a follar en el sofá del salón que tienen en casa, y siempre a eso de las ocho de la tarde. Tal vez no sepan que yo los veo, o tal vez sí. Sencillamente son una pareja muy activa en el sexo y hacen una gran variedad de posturas pero sobre todo gritan como locos. Los ves tan entregados, tan entusiasmados mientras follan que no puedes despegar la mirada. Además casi puedes compartir con ellos la emoción del momento.
El primer día que los vi sentí vergüenza ajena. Follaban de una forma tan desinhibida que parecían sacados de una peli porno. Pero me vino grande. Aquel hombre desnudo con aquella polla dura poniendo a su mujer en popa para metérsela en el suelo, o ver a esa chica despatarrada apretando la cabeza del chico contra su coño mientras gemía de placer, me avergonzó. Sencillamente.
Claro que le he ido cogiendo el tranquillo y soy una mirona feliz. Un día me sentía tan cachonda mientras los espiaba que no pude reprimir la necesidad de meterme el dedo y frotarme el clítoris. Cuando el chico llegó al orgasmo se la sacó a la chica y se movió la polla para correrse sobre las tetas de ella. Me contagié de la explosión de placer y me corrí a la par que el. Me encantó, de veras.
Después he usado ese momento no solo para ponerme cachonda sino también para masturbarme. Poder ver como follan los demás en vivo y en directo tiene un punto especial. Confieso que follando con mi chico he recordado algunas de aquellas imágenes y me he puesto a mil. Y llevo unos días que incluso me desnudo. Creo que lo estoy convirtiendo en todo un ritual. No me es fácil hacer sola las mismas posturas que hacen ellos pero me meto los dedos intentando hacerlo. Y aunque mis manos no son como sus bocas, cuando hacen sexo oral me vuelven loca. Sin embargo el momento más importante es cuando se corren, espero paciente el final para llegar al orgasmo junto con ellos. Es increíble.
Si, ya sé que follar es mejor. Que echar un polvo con tu pareja tiene más sentido pero creedme que ver como follan los demás, como el chico coge a la chica para metérsela de una u otra forma es genial. O como la chica sala sobre el follando desesperadamente para conseguir el clímax.
En fin, lo sé, me he convertido en una mirona confesa, pero me encanta.
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