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FOLLAME PORFA XXX
Nunca he dudado de la masculinidad de mi marido. Incluso he presumido muchas veces de su musculatura, o de su culo pomposo. Cuando estamos reunidas un grupo de amigas y nos dedicamos largamente a hablar de hombres, siempre sale el tema de la figura de mi marido. Ellas también consideran que se conserva muy bien, y que ir de vez en cuando al gimnasio lo mantiene en un estado físico increíblemente seductor para las mujeres.
En cambio, no sé si por la edad o por el trabajo, o incluso también porque son muchos años follando conmigo, últimamente he notado cierto desapego por su parte.
En mi caso ha sido diferente. Antes para que folláramos él tenía que calentarme mucho y casi de forma sistemática me negaba. Es algo típico de las mujeres, tal vez porque nos educan así. Pero últimamente, perdido ya todo pudor, soy yo la que le pide follar con mayor frecuencia y es él quien se niega una y otra vez.
He pensado en pedir ayuda profesional. La situación empieza a incomodarme. No solo por su desgana sino también por mis enormes ganas de follar. A veces voy por la calle fijándome en los hombres y, si veo alguno de esos macizos, me imagino de forma instantánea tumbada en la cama con las piernas bien abiertas y follando con el desconocido como una loca.
Una amiga me dio su opinión al respecto y me propuso atacarlo por distintos frentes. Unos días me disfrazo de leona. Otros lo he hecho de putita. También he probado a hacerme la despistada y pasearme por la casa en paños menores cuando él está en compañía de algún amigo. Pero lo único que me ha dado algo de resultado es poner esa cara de gatita que veis en la foto y pedirle sinceramente que necesito que me folle si o si.
Tal vez solo sea por compasión, el caso es que me ha follado como yo quería que lo hiciera. Así que no se lo reprocho.
Follar una vez por semana es algo menos de lo que necesito pero de momento me conformo. Tal vez sea una mala racha. Todos las tenemos. Tal vez en un par de semanas estaremos de nuevo follando por los rincones.
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