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LA MÁS VICIOSA XXX
En mi relación de pareja mi chica es la profesora y yo a veces pienso que no solo soy el aprendiz sino que además soy un pardillo.
Desde que la conocí me ha enseñado casi todo lo que se. Posturas nuevas, sexo oral y cientos de trucos para ponernos calientes como sartenes.
Sé que ella no se aburre de mi falta de habilidad en el sexo, precisamente porque ella es por naturaleza dominante y somos si o si formas de ser perfectamente compenetradas.
Mi sufrimiento constante radica en que tal vez ella un día sienta la necesidad de que se la folle otro tipo tan vicioso como ella. Cuando estamos en la cama me pide más. “Fóllame más fuerte cabrón”, o “metemelá por el culo”.
Es tan viciosa y le gusta tanto el sexo que una vez entre amigos, en uno de esos juegos en que uno se sincera, reconoció que le gustaría verse follada por varios hombres a la vez. Dijo sentirse tan viciosa que verse rodeada de pollas era algo que la ponía más caliente de lo imaginábamos. Y yo me sentí fatal. También dijo que las fantasías solo son eso y que en realidad solo quería estar conmigo.
Pero ya no se qué pensar. Un amigo me recomendó que la sorprendiera un buen día invitando a otro amigo a cenar y ser yo mismo el que diera pie a que la conversación se calentara y que ella se viese de noche, caliente y con dos hombres a su disposición. Era algo que yo sabía de ante mano que le iba a gustar y, por mi parte no estaba nada convencido.
Maduré la idea y lo hice, solo que por partes. Me explico. Aquella primera vez un amigo solo vino a cenar y se fue después de una copa. Y para mi sorpresa mi viciosa esposa no se mostró tan cachonda como me imaginé pero después en la cama me follo como una loca. Así que el plan tenía que seguir su curso.
Como cuando las cosas suceden por casualidad invité de nuevo a cenar al más atractivo de mis amigos y esa noche me tomé una copa de más para hablar de temas más comprometedores con el fin de calentar al máximo el ambiente. Y, todo sucedió tal y como tienen que suceder las cosas. Especialmente ella, ebria de vicio, me siguió la corriente hablando de una vez en que un antiguo novio se la había follado en un ascensor o no sé que historias. Él nos correspondió con otra anécdota. Y tras el cuarto vaso de whisky, cuando el olor a sexo inundaba la casa y la erección de los dos era más que evidente, mi viciosa mujer no pudo soportar más la calentura y confesó ansiosa que lo que siempre había deseado es follar con dos o más hombres a la vez y que estaba deseando arrodillarse para chuparnos la polla a los dos desde hacía ya bastante rato.
Se levantó, se fue hasta el centro del salón, se arrodillo y, con esa cara de vicio que suele poner, nos ordeno acercarnos con las pollas duras y ponerlas a la altura de su cara, que las iba a chupar justo como se había imaginado tantas veces.
Y así sucedió. Follamos como viciosos del sexo.
Y ahora tengo una confusa sensación de haber hecho algo bueno y algo malo.
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