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LA ORGÍA DE LOS SÁBADOS XXX
Tengo una compañera de trabajo muy liberal. Bueno yo pensaba que era rara y, aunque en el fondo lo sigo pensando, cuanto más la conozco mas la acepto y más me gustan sus costumbres.
Yo no sé si el raro soy yo pero para empezar ni imaginé que hubiera varios tipos de té. Que si el rojo o el verde, con aroma de melocotón y no sé qué historias. Hasta aquí todo era nuevo pero no pasaban de ser despistes míos. Después me hizo fumar de unas pipas enormes donde hacía mezclas de tabacos y un poco de marihuana. La música tampoco es la que tú y yo oímos normalmente. Ni siquiera sabría escribir aquí los nombres de los grupos.
La gran sorpresa llegó el día que me invito a una fiesta que llamó especial y que celebraríamos con unos cuantos amigos más de su entorno. Aquel sábado noche crucé el quicio de su puerta con mas miedo que ganas de divertirme. Y varias copas después me vi tonteando con varias de las chicas, después besándolas y finalmente envuelto en una maraña de piernas, tetas y coños que respondía a todas luces a la definición de orgía.
La orgía de los sábados fue como la llamó mi querida compañera de trabajo. Avergonzado casi no quise tratar el tema y me escudé detrás de mi ordenador alegando que tenía mucho trabajo retrasado. En la web de la real academia española busqué el significado de la palabra orgía y la definición es exactamente lo que yo viví: festín en que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos. Sobre todos otros excesos, porque no se a cuantas chicas me follé.
Tal vez haya gente acostumbrada a este tipo de cosas pero para mí una orgía era lo más extraterrestre que podía sucederme. Siempre me imagine una orgía como algo solo para ricos y cocainómanos. Supongo que son prejuicios.
En cuanto me tome un par de cafés más y me mentalice le diré a mi compi sin titubeos que cada vez que quiera puede contar conmigo para las orgias de los sábados. Es solo una experiencia más, ¿Qué puedo perder?.
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