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LA POSTURA DEL MISIONERO XXX
Todos hemos oído hablar en multitud de ocasiones del kamasutra y, si vamos un poco más lejos y afinamos un poco más la puntería, de determinadas posturas que, tal vez por ser las aceptadas universalmente, todos conocemos. Sin embargo el nombre que reciben algunas de ellas nos lleva a confusión. Todos sabemos cuál es la postura del sesenta y nueve pero, ¿sabes el nombre de alguna más?
Bueno no me enrollo más, todo lo que digo es para explicar que la que a mí me gusta es la postura del misionero. Lo que pasa es que me enrollo tanto porque me sé el nombre por una de esas casualidades de la vida.
Veréis, un día cualquiera leyendo en un libro de historia sobre la conquista de América descubrí que los misioneros españoles cuando practicaban sexo con las indígenas las tumbaban boca arriba. Se ve que ellos, los nativos americanos, estaban acostumbrados a hacer otras posturas. Y lo de que la mujer se tumbara siempre debajo del hombre les resultó tan sorprendente que acabaron llamando a esa forma de hacerlo “la postura del misionero”.
La razón por la que he adoptado la postura del misionero como la más adecuada para mi satisfacción es, por un lado, porque soy un poco vaga, y por otra porque cuando estoy con un hombre lo que me gusta es ser usada, ser penetrada, ser su juguetito de sexo. Así que me gusta tumbarme y que ellos hagan de mi lo que quieran. Hay quien llama a esto ser pasiva en el sexo. Tengo un montón de amigos que prefieren que sea la chica la que se ponga encima y cabalgue sobre ellos. Dicen disfrutar muchísimo de su chica cuando ella es la que lleva las riendas de la relación. Sin embargo, aunque en matemáticas el orden de los factores no altera el producto, en el sexo sí que lo altera. Así que si la chica está encima ya no podemos hablar de la postura del misionero. Por cierto que ahora que lo pienso no sé cómo se llamará esa forma de practicar el sexo. Lo buscaré en algún libro y ya os contaré en otra ocasión.
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