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ME VOY DE PUTAS XXX
Me voy de putas con bastante frecuencia. Aunque estaría mejor dicho que las putas se viene conmigo.
Antes de las diez de la noche, cuando las putas aun no han tenido a muchos clientes, era la hora en que acudía al prostíbulo que hay cerca de casa (encima cerca de casa). Pero siempre lo haces bajo la mirada de los vecinos y del resto de los clientes que te encuentras en la barra tomando una copa y eligiendo pareja.
Desde hace bastante tengo en la agenda de teléfonos los números de un centenar de putas. Fijaos hasta que punto tengo confianza con ellas que, en lugar de llamarlas, con solo un toque al móvil ya nos entendemos. Encima pasan a recogerme a la hora de siempre por la puerta de mi casa. Son privilegios del buen cliente.
En mi ansia de cambiar todo un poco, en la necesidad de hacer lo mismo pero al menos en otro lado, he cambiado mi día habitual de polvo por los domingos. Me sale un poco más caro porque tengo que pagar todas las horas que estoy con ellas, no solo los minutos que estemos follando. Pero esta convivencia me hace sentir el sexo de forma diferente.
Ciertamente el número de putas que me llevo al campo es bastante reducido. No todas las que conozco tienen el don de la palabra y es muy aburrido comerte un sándwich con al quien que solo está pensando en que te la folles para cobrar.
La de la foto es Michelle (que se pronuncia Michel). Esta tía es increíble. No solo es buena como puta sino que me hace pasar domingos de campo extraordinarios. Podría contar que incluso hemos llevado las cañas de pescar para pasar un rato súper divertido pescando truchas en un riachuelo cercano.
Después de las risas y de la distracción me pone el culo de esta guisa para que me la folle. “Dos agujeritos al precio de uno” es lo que suele decirme. Fijaos que carita de puta. Michelle es sin duda mi preferida.
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