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MI PRIMERA MAMADA XXX
A mí me sucedió que cuando empecé con mi actual novio jamás había chupado una polla. De hecho me resultaba algo sucio y poco placentero. Todas hemos tenido una primera vez y cada una lo ha afrontado a su manera. Ya digo que para mí era algo de lo menos estimulante en el mundo del sexo.
Estaba verde en más aspectos, pero destaco lo de la mamada porque sucede que la posibilidad de que me lo comieran me ponía al rojo vivo.
Pero a lo que voy. La relación iba tan bien que el momento oportuno no tardaría en llegar y llegó. Me planto la polla delante y no supe cómo decirle que no me apetecía nada mamársela, que mejor lo dejábamos para otro día. Desde la punta del capullo le colgaba una gotita de lubricante que me hizo casi llorar. Sin embargo su cara me decía a gritos "cómetela entera".
Fue posiblemente uno de los momentos más difíciles de toda mi experiencia sexual.
Hoy, para satisfacción de mi chico lo he superado y con creces. De hecho empecé este texto pensando en explicar algunas de las muchas maneras que hay de mamarle la polla a un chico. Por ejemplo ¿lo habéis hecho alguna vez con hielo? Tenéis que tener hielo en una mano para chuparlo justo antes de meteros la polla en la boca. Así la sensación que él tiene cuando se la mamas no es de calor como sucede normalmente.
Seguro que el sesenta y nueve lo habréis hecho muchas veces así que no me detengo en esta postura. Sin embargo es muy importante que hagáis lo de la miel porque les va a encantar. Veréis, le untáis la polla con miel u otra cosa dulce. De esa manera la forma en que se la vais a chupar rozará la perfección. A ellos se les va a notar en la cara y seguro que después van a saber agradecértelo.
Lo de garganta profunda también es una técnica que os recomiendo. Aunque esta necesita de mucha más dedicación y esfuerzo. Hay que vencer la sensación de angustia que aparece cuando la punta de la polla toca la zona de la campanilla. Una vez superado os sorprenderéis de la profundidad hasta la que es capaz de entrar la polla con esta técnica de mamada.
Como veis me he convertido en una excelente mamadora de pollas. Y es que no sé explicar el miedo infundado que me lo impedía al principio. Ahora he comprendido perfectamente lo que una mamada gusta a un hombre y, sobre todo, lo que puede llegar a gustarle a una mujer.
A las que no estéis de acuerdo conmigo poneos manos a la obra y seguro que cambiáis de opinión, especialmente vuestros chicos.
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