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MUJER CACHONDA XXX
Me gusta definirme como una mujer cachonda. Soy muchas otras cosas, tengo una vida y miles de aficiones. Pero el sexo me gusta tanto que a la mínima de cambio me pongo muy cachonda. No voy por la calle presumiendo de ello. Solo lo saben mis amistades y mi chico. Bueno en realidad también lo saben mis antiguos novios.
Algunas veces estoy viendo la tele y veo un anuncio de un chico guapo anunciando una colonia por ejemplo, y zas, me sube la calentura.
Si en el trabajo algún compañero me cuenta un chiste verde en el que te haces la idea de una polla por aquí o un polvo por allá, como siempre, me pongo cachonda.
Lo disimulo. Nadie sabe lo que mis hormonas me hacen sentir tan de repente. Suerte que no llevo en la cabeza una lucecita que indica que tengo necesidad de sexo. En ese caso estaría encendida casi permanentemente. Si he notado una cosa curiosa en presencia de los perros. Dicen que ellos pueden oler hasta el miedo, así que en una ocasión en casa de unos amigos me puse a pensar en algo que me gusta mucho, que me follen dos tíos a la vez. El perro estaba cerca, de modo que trate de ausentarme de la conversación como quien se despista mirando la tele y me concentre en dos pollas que me hacían gritar. Me puse, no cachonda, cachondísima. Casi notaba la vagina palpitando entre mis piernas, sentía la humedad entre los labios de mi coño y como el clítoris se endurecía pidiendo a gritos un poco de atención. Me estremecí para estimularme y para que el olor de mis hormonas y mis jugos sexuales se difundiera por la habitación. Nadie notó nada excepto el perro que me miraba como extrañado. Estaba tan cachonda que temí que se me notara en la cara. Pero solo fue el perro el que noto que mi coño ardía y que en mi mente se sucedían las imágenes pornográficas. Desde entonces tengo más cuidado cuando hay animales delante. Y al decir animales me refiero a los perros no a los hombre. Porque cuando el animal que tengo delante es mi novio me pongo tan cachonda que soy yo la que se convierte en un animal que desata los instintos más básicos.
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