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MUJERES GUAPAS DE GIMNASIO XXX
Ni tengo músculos ni tipo de gimnasta y casi no tengo ni ropa para hacer deporte. Pero soy el socio número 535 de uno de los gimnasios que hay en el centro de la ciudad de Córdoba. Acudo varias veces por semana a imitar a los insufribles compañeros y a ver como las exuberantes chicas moldean sus cuerpos. Y de vez en cuando, si hay suerte, pillo alguna.
Ese es mi plan en una de las ciudades con mayor número de mujeres guapas por metro cuadrado en toda Europa. Mi carnet de socio está a disposición de quien no me crea para asistir cualquier tarde a este centro deportivo.
Como no soy ningún guaperas tengo que dedicarme a mirar más que a actuar, y casi todos los días acabo machacándomela en el servicio de mi casa. Pero el gimnasio es, posiblemente, el mejor lugar para inspirarte una fantasía erótica con una de esas mujeres tan guapas.
Lo cierto es que a pesar de lo costosos de los ejercicios de aerobic o musculación, la gente está tan satisfecha con los resultados que todo el mundo sonríe. Y si una mujer guapa sonríe es dos veces más guapa.
A mí se me contagia la alegría y pongo esa cara de bobos que ponemos todos cuando lo que vemos nos abstrae mentalmente de donde estamos para imaginarme postrado en uno de los rincones del gimnasio, desnudo, con la polla durísima, y acosado por una de las guapísimas mujeres del gimnasio. Lo malo es que siempre hay alguien que se ha dado cuenta de la cara de tonto que tienes y de un tortazo en el cogote te despierta riéndose de ti. Es el riesgo que tenemos que correr los mirones.
Estas mujeres que digo que van al gimnasio cuidan la alimentación, la ropa, la sonrisa, las miradas y tan preocupadas están por tantos detalles que incluso las feas, que son pocas, parecen guapas. Como para no enamorarse de todas.
Hace unos días tuve un tonteo con una de ellas, pero no llegó a nada. Bueno en mi mente sí. Menudo polvo el que echamos. Tal vez estas mujeres tan guapas de los gimnasios no sean para mí, así que me conformo con mirarlas, ¿Qué remedio me queda?.
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