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PECADOS CARNALES XXX
¿Cómo era aquello de Adán, Eva y la manzana?
Tendré que buscarlo en la biblia que tengo en casa para ver hasta qué punto la metáfora puede aplicarse a mi amiga Eva. Que como veis casualmente se llama como la de la historia sagrada.
Es una niña encantadora, muy responsable en el trabajo y cariñosa con sus amigos. Su único defecto, si se puede llamar así, es que practica sexo con todo lo que se mueve. Estoy suponiendo que también ha tenido relaciones lésbicas porque es una apasionada del sexo hasta límites inimaginables. Por supuesto yo también me la he follado.
Estas palabras no son una queja o una crítica, ni veo mal que mantenga relaciones sexuales conmigo o contigo o con quien sea. Es que según ella el sexo lo es todo y lo significa todo. Y quedar con un amigo para tomar un café presupone llevárselo a la cama para echar un polvo un segundo después de apurar la última gota.
Ahora entiendo por qué sus buenas notas en el instituto y el por qué de su lista interminable de contactos en el móvil. Si a todos les ofrece sexo a cambio de un cigarro y un café ¡que viva Juan Valdés!
En mi modesta opinión ha desarrollado una habilidad especial en el sexo por empezar desde muy niña. Y este interés tan prematuro se lo inculcaron sus padres precisamente por decirles que el sexo era algo malo y que practicarlo le traería problemas.
Hacer lo que nos prohíben y descubrir que, al contrario de lo que nos hicieron pensar, es algo tan satisfactorio como un buen polvo, llevo a Eva a comportarse con el mundo como os digo que lo hace. Ojo, que yo no digo que el sexo sea malo, solo digo que a este paso no le van a quedar sobre la tierra hombres que llevarse a la cama. Y eso que solo tiene veinticinco años.
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