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PLAYA NUDISTA XXX
Agosto. Acantilados de en una playa nudista de la costa Granadina. Mis compañeros en la toalla tomándose a broma las tetas de aquella vieja y la polla flácida de aquel gordo que no alcanza a verse la punta por más que se esfuerce.
Y yo empalmado como si tuviese quince años, con los ojos fijos en la morenaza de los rizos que juega a la pelota con su amiga. Solo a quince metros de nosotros.
No es la primera vez que vamos a estas playas nudistas, pero si es la primera vez que veo a una hembra como esta, con ese chochito carnoso y esas tetas de diosa, tumbada bajo el sol y poniéndonos palotes a todos. Bueno especialmente a mí.
Cierto que nosotros vamos a mirar. Pero algunas mujeres van a que las miren. En una playa nudista está el que se encuentra bien en pelotas y el que lo intenta aunque en el fondo se encuentra mal. También es fácil encontrar al chico que disfruta como un cerdo en un charco comprobando como todos a su paso le miran el rabo de veinte centímetros. O la chica que, como la de los rizos, viene a demostrarle a las demás mujeres lo que fueron y ya no son, y a mi viene a demostrarme lo que voy a mirar con cara de vicio pero no voy a pillar ni en pintura.
Pero en el fondo de mi corazón se lo agradezco. Siempre que voy a una playa nudista es para tener a la vista argumentos femeninos que me inspiren después una buena paja. Y la morena esta me va a dar para varias semanas de pajas diarias.
¿Habéis visto que coño? Está para comerse hasta la pelota.
Aunque vivo en un pueblo alejado de la costa, solo varias docenas de kilómetros me separan de las calas granadinas. Así que para mí no existen webs porno o películas x. Mis ansias de sexo se sacian en las playas nudistas de las costas de mi tierra.
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