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ECHAR UN POLVO EN CARNAVAL XXX
Nunca pierdo la oportunidad de echar un buen polvo. No me importa donde ni con quien. Hace unos meses, sin ir más lejos, cambié de oficina de trabajo y nos pusimos tan cariñosos entre los compañeros que decidí llevarme a uno de ellos al servicio para hacernos un favor mutuo. Realmente, dado el estado anímico, fue un buen polvo.
En otras ocasiones he conocido algún chico en el supermercado que me ha ayudado a coger algo de estanterías más altas o incluso llevado alguna bolsa y, para qué desaprovechar la oportunidad, hemos acabado en cualquier rincón del mundo dándonos empujones. Y también es un buen polvo el que se echa en esos momentos.
Pero el más fácil es el polvo que se echa cuando estas de marcha. La noche, la música y el alcohol. Todos los gatos son pardos y las gatas también. Las ropas que se usan invitan a todo tipo de perversiones y el maquillaje hace que todas las mujeres estemos guapas. Todo ello hace un coctel de sensaciones que desemboca inevitablemente en un polvo a escondidas a altas horas de la madrugada en algún portal de la calle más oscura que puedas encontrar.
Y, como podéis ver en la foto, en estos carnavales me lo estoy pasando en grande. Me he disfrazado cuatro noches con cuatro disfraces distintos y he acabado echando cuatro polvos con cuatro chicos distintos. ¿Para qué repetir?
Esta noche voy a volver a salir con las amigas y hemos pensado en ir a Cádiz donde los carnavales son lo mejor de lo mejor. Ya he decidido lo que me pondré y ya me estoy imaginando lo que pasará después de unas cuantas compas y unos cuantos bailes. Conoceré a algún gaditano simpático y charlaremos cada vez más acaramelados hasta que echar un polvo sea la única salida posible de la situación.
Mis amigas me critican pero yo creo que es envidia. Que se pongan ellas las pilas y echen también un polvo que falta les hace. Vamos digo yo.
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