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UNA CAMARERA CACHONDA XXX
Fue una noche de verano en pleno mes de agosto cuando el calor aprieta incluso de madrugada. Me encontraba de vacaciones en el sur de la isla de Tenerife con unos amigos y como casi siempre decidimos salir de marcha en busca de algunas cachondas.
La noche no pintaba nada mal ya que de cachondas estaban todas las discotecas repletas, el problema era mi timidez. Por un la do me costaba entrarle a esos pibones y por el otro mi ganas de guarreteo me obligaban a lanzarme al vacío en busca de un buen partido. Asi que decidido a cortar con eso me dirigí a una de las camareras. Naturalmente la del escote mas llamativos. Esta aparte de un ron añejo me dejó un calenton de cojones y ya no solo porque tuviera unas tetas que me incitaron a saltar a morderlas, ni unos labios que daban mucho que imaginar. Fue la frase que me dijo al servirme "si te gusta esto esperate a despues. ". Está claro que no fue la intriga lo que me hizo esperarla, queria follarme a esa cachonda hasta no quedara ni una gota de semen en mi huevos.
Nos montamos en mi coche y de camino hacia su casa no pudo soportar mas, me gritó que aparcara y al instante mi miró y me dijo "¡hazme tuya ya!, vamos a reventar los amortiguadores". Estaba cachondisima. Y a mi no me dio tiempo a nada en cuanto descubrió lo que esa noche iba a ser su juguetito, empezó a emplearse a fondo, mis mejores fantasias con su boca se cumplieron, incluso que no hubiera imaginado. La chupaba como nadie. Despues de esto reclinó los asientos con asombrosa maestria para a partir de aquí cabalgar hasta las estrellas. Un sin fín de gemidos me hacian saber como gozaba, asi que al ver lo cachonda que estaba se lo di todo y la coloqué a cuatro patas. Ahora no le veia la cara de cachonda que tenia, pero da igual porque ella me miraba para pedirme placer, pero ahora sus palabras se veian entre cortadas con suspiros y pausas en su respiración cada vez que mi polla entraba por su coñito totalmente excitado. El sonido de sus gritos cada vez mas desgarrados se mezclaban ahora con el que se producia al chocar mis muslos y sus cachetes. ¡Entraba hasta el fondo!.
Al final nos rendimos de placer y se agotaron las fuerzas. Esa cachonda me dejó marcado por sus ganas de recibir placer y ansias por hacerme enloquecer.
Me llevé un gran recuerdo de esas vacacines.
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